SOBRE MÍ
Trabajo desde una perspectiva integral que considera cuerpo, mente y dimensión espiritual como partes interrelacionadas del proceso terapéutico. En este camino, mis estudios de postítulo en Psicoterapia Humanista Transpersonal, junto con una práctica constante de meditación —en diversas tradiciones y enfoques que he explorado a lo largo del tiempo—, y mi formación como instructora de Yoga Kundalini, han sido pilares importantes, no solo en lo personal, sino también en la manera en que sostengo la presencia clínica
He sido —y sigo siendo— una buscadora. Ese impulso me ha llevado a explorar no sólo herramientas académicas, sino también lenguajes simbólicos y experiencias vivenciales que han enriquecido mi comprensión del sufrimiento humano y sus posibilidades de transformación. Mi formación en constelaciones familiares, terapia centrada en la compasión, mindfulness, análisis de sueños, terapia floral, entre otras, han sido parte de este recorrido, así como otras experiencias que me han permitido acercarme a lo invisible y a lo esencial desde distintas perspectivas.
También ha sido la vida misma —con las pérdidas, los duelos, la maternidad y mis tempranas preguntas existenciales— una gran fuente de formación. A lo largo del camino, he tenido la fortuna de encontrar terapeutas y guías que han dejado una huella profunda en mí, ayudándome a cultivar una mirada más compasiva, sensible y lúcida.
Desde ese lugar es que trabajo hoy: no desde las certezas ni desde un rol de saber absoluto, sino desde una presencia profesional, empática y comprometida con el proceso único de cada persona. Una forma de estar que se nutre de la experiencia clínica, de la formación y práctica constante y de una disposición genuina a escuchar, comprender y acompañar con respeto, humanidad y profundidad.

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